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domingo, 22 de mayo de 2016

...muñecos II


Os presento a N la flamenca. 

Una amiga, que entre reacción y reacción química tiene como afición darle al zapateado (y qué bien que lo hace!), se merecía que reflejara ese aspecto de su vida menos cotidiano en una muñequita. 

Hacer el vestido no fue una tarea fácil pero creo que quedó resultón, aunque para mí, lo mejor de todo es el mantón. Creo que le dio el toque definitivo.

 



domingo, 7 de septiembre de 2014

...geishas

Las hice de dos colores con lanas de diferente tipo (el cuerpo) por eso la roja me salió más pequeña. Debo decir que por fin me he quedado una para mí (la lila, por supuesto). 
También salieron del libro que comento en las anteriores entradas. 




lunes, 1 de septiembre de 2014

...robotito

Otro de los "robots" que he hecho este verano ha sido el que llaman en el libro como" Pensador".
Sin más dilación...



En la siguiente foto está el muñequito a medias con la imagen del libro. 


domingo, 31 de agosto de 2014

...ninja

Este verano ha dado para mucho, para descansar mucho, claro. Pero entre tanto descanso, un poco de playa, viajes y amigos, he tenido tiempo para hacer algunos de los muñecos de un libro que me regalaron en mi último cumpleaños: "Amigurumis. 20 robots para hacer a ganchillo, de la autora Nelly Pailloux."

El primero que os voy a enseñar es el Ninjabot.


sábado, 28 de junio de 2014

...osito

Y aquí está el otro muñequito. Al ser para bebés mejor no poner botones ni nada que se puedan tragar sin querer, así que los ojos me tocó hacerlos con lana (me salieron ojos de chino...), y como no encontré ningún trocito de fieltro marrón para hacerle una boca, cambié el diseño que se describía en el libro en cuestión y le puse un chupete.

domingo, 9 de junio de 2013

...la gatita Susanita

El otro día, en clase de patchwork aprendimos a hacer muñequitos con telas. La profe nos dio siluetas de gatitos y este es el resultado. 
El nombre me lo ha sugerido una amiga, ¿adivináis por qué?




No estoy muy contenta con el ratoncito, pero ya lo intentaré mejorar...

sábado, 16 de febrero de 2013

...piedra, papel, tijeras


      Esa noche dormíamos en casa de la abuela y estábamos obligados a cenar en silencio en la estrecha terraza. Alrededor de la pequeña mesa de madera estaban las tres sillas de plástico que siempre nos sorteábamos. Solo uno sería el ganador. Solo uno no se sentaría al lado de las persianas mallorquinas que daban a la habitación de invitados. Y, como de costumbre, no era yo.
   Una única luz desnuda, que colgaba de un viejo cable, medio iluminaba la estantería que había por encima de nuestras cabezas. Y ahí, sobre las cuarteadas tablas, estaba él. El regalo de mi tío nos miraba con unos ojos prácticamente fuera de sus órbitas. Las sombras se balanceaban en su rostro. Las líneas rojas, que marcaban una boca desproporcionada, parecían de tanto en tanto separase y sonreírnos de forma malvada. Nos parecía enorme y feo, feo como solo un muñeco de feria podía ser.
   A cada mirada nuestra, también por turnos, parecía estar más dispuesto a saltarnos encima. No aguantaría mucho esa posición y nosotros tampoco ese nudo que nos impedía acabarnos la cena. Tomamos una decisión drástica. Esa vez nada de piedra, papel o tijeras, era el momento de actuar juntos. Uno aguantó la silla mientras el más alto se subió para darle alcance. El tercero aguardó debajo para cogerlo al vuelo. Con el pulso acelerado pusimos el muñeco, que continuaba riéndose de nosotros, sobre la mesa y acabamos con él antes de que él acabara con nosotros. Lo sacrificamos por el bien común. Un miedo menos.